La Periodoncia es la especialidad dental que trata las enfermedades periodontales y periimplantarias.
La salud periimplantaria se caracteriza por ausencia de signos clínicos de inflamación, ausencia de sangrado/supuración al sondaje sin presión excesiva, no aumento de la profundidad de sondaje en comparación con exploraciones previas y ausencia de pérdida ósea.
Las patologías perimplantarias afectan a la encía y al hueso que rodea a los implantes dentales, a los que van destruyendo hasta producir la pérdida de los mismos.
Las patologías periimplantarías se dividen en dos cuadros clínicos distintos: mucositis periimplantaria, que afecta solo a la encía, y periimplantitis, que afecta tanto a la encía como al hueso que da soporte al implante dental.
La principal característica clínica de la mucositis periimplantaria es el sangrado al sondaje sin presión excesiva, pudiendo existir también otros signos clínicos inflamatorios, como el eritema y la hinchazón.
Las principales características clínicas de la periimplantitis son: sangrado y/o supuración al sondaje sin presión excesiva; aumento de la profundidad de sondaje en comparación con exploraciones previas y presencia de pérdida ósea. Otros signos clínicos que pueden aparecen son: enrojecimiento de la encía, sangrado al cepillado, halitosis, retracción de la encía con exposición de las espiras del implante dental e incluso movilidad del mismo.
Las patologías periimplantarias son muy frecuentes entre la población, estudios científicos señalan que puede afectar del 28 al 56% de los pacientes.
Las patologías periimplantarias son de origen infeccioso, producidas por bacterias que componen la placa dental que se forma alrededor de los dientes y los implantes dentales.
La respuesta a esta infección puede estar agravada por varios factores, como son: la historia previa de periodontitis y el bajo nivel de higiene oral.
El hábito tabáquico del paciente, la posición correcta del implante, la colocación de prótesis cementadas y la diabetes son factores que pueden influir en la aparición de periimplantitis.
Es importante destacar que la progresión/evolución de la periimplantitis es más rápida, en cuanto a pérdida ósea se refiere, que la observada en periodontitis y se produce con un patrón no lineal y acelerado; por lo que un control sistemático del paciente con mantenimientos periódicos se torna de vital importancia para un diagnóstico precoz de la enfermedad en estadios tempranos.
El tratamiento consta de las siguientes fases: fase inicial o desinflamatoria (terapia no quirúrgica), fase de tratamiento (terapia quirúrgica) y fase de mantenimiento (controles periódicos).
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